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Michael Samlowski
Conferencia Mediterránea

Los Entre el 13 y el 15 de septiembre de 2003 el IIZ/DVV realizó en Malta una Conferencia Mediterránea sobre Educación Permanente, la cual fue una continuación de una conferencia algo más restringida celebrada en Chipre en mayo de 2002. Esta última se había limitado a la región oriental de la Cuenca del Mediterráneo. En Malta la cantidad de participantes fue mayor pues se contó con la presencia de delegados de África Septentrional y Oriente Próximo. En esta ocasión se pudo apreciar muy claramente cuán escasos son los conocimientos que los unos tienen acerca de los otros y cuán grande es la necesidad de suplir este vacío a fin de lograr una comprensión mutua. Se apreció la necesidad de promover una educación de adultos con un enfoque mediterráneo y acorde a las características específicas de la región. Igualmente, se consideró la posibilidad de crear una asociación de educación de adultos limitada a los países de la Cuenca del Mediterráneo. Atendiendo a una iniciativa de los colegas marroquíes, ya se está planificando una próxima conferencia de este tipo. La conferencia culminó con la aprobación de una Declaración Final que contiene las aspiraciones, las metas y finalidades de los estados participantes. El discurso de inauguración fue pronunciado por el Dr. Michael Samlowski, vicedirector del IIZ/DVV. A continuación publicamos tanto el discurso inaugural como la Declaración Final.

Palabras de inauguración y bienvenida

Me siento muy feliz de que hayamos logrado reunirnos para esta Conferencia Mediterránea de Educación de Adultos ? y Aprendizaje Permanente. Gracias por haber aceptado nuestra invitación, especialmente si se considera que algunos/as de ustedes la recibieron bastante tarde, incluso durante sus vacaciones de verano, y que sólo unos pocos/as de ustedes tenían en el mejor de los casos algo más que una vaga noción acerca de quién convocaba a la Conferencia, con qué finalidad, y quién más estaría aquí.

Sin embargo algunos de nosotros/as nos hemos conocido hace bastante tiempo y nos hemos hecho amigos y colegas, aunque no necesariamente en nuestra actual condición de educadores de adultos mediterráneos/as. Algunos de nosotros/as nos hemos encontrado hace menos de un año en la isla mediterránea de Chipre, donde tuvimos una primera oportunidad de examinar de manera conjunta la situación de la educación en cada uno de nuestros países. En aquella ocasión nuestro centro de atención fue la región del Mediterráneo Oriental. Hubo muchos inconvenientes que estorbaron el avance de nuestro primer esfuerzo mutuo. Fuimos un grupo más bien pequeño y no hubo prácticamente ninguna representación de los países árabes. Los conflictos políticos impidieron una participación más amplia. Sólo estuvieron presentes dos colegas egipcios de pequeñas organizaciones privadas de educación de adultos, pero no hubo ninguna institución relacionada con las líneas principales de educación de adultos de Egipto. Algunas delegaciones árabes decidieron no acudir a una conferencia entre cuyos participantes pudieran encontrarse colegas de Israel. Turquía no se hizo presente por la dificultad que suponía la presencia de la parte griega de Chipre. En la primera conferencia la participación no estuvo restringida a los países «mediterráneos» en el sentido estricto de la palabra. Estaba presente Bulgaria, que no tiene costas en el mar Mediterráneo pero que sin embargo ? comparte en buena medida la cultura y la historia mediterráneas.

Estuvimos buscando evidencias de cosas que tenemos en común: una historia común, una experiencia común, problemas y desafíos comunes que hacen que la región del Mediterráneo se distinga de Europa Central y del Norte, y las encontramos en abundancia. Puede que necesitemos investigar algunos aspectos de este tema en un momento posterior de esta misma conferencia. Mucho de lo que encontramos está contenido en un pequeño folleto que hemos añadido al documento de nuestros hallazgos y nuestras ideas. Hay copias del folleto disponibles para cada uno de los/as presentes.

Pero constatamos también que hay muy poca información confiable en cada uno de los países acerca de la situación real de la educación de adultos en los demás países, y que cada vez hay menos cooperación entre nuestros respectivos sistemas educativos, no sólo a escala nacional, sino también en el nivel de las personas e instituciones individuales. Es verdad que se da un compromiso de parte de las organizaciones de los países mediterráneos europeos en proyectos europeos auspiciados por la Comisión Europea y sus programas Sócrates o Leonardo, con sus acciones Grundvig, Comenius o Erasmo; pero este compromiso no se iguala con la participación de los países de Europa Central y del Norte, y es poco lo que hace por fortalecer un enfoque mediterráneo de los problemas mediterráneos.

Esto se debe a muchas razones, sólo unas cuantas de las cuales voy a mencionar en este momento. Otras pueden ser tema de examen por parte de quienes estamos aquí reunidos en los pocos días que compartiremos aquí en Malta.

No es posible comprometerse con una cooperación que trascienda las fronteras si no se ? cuenta con los recursos adecuados. Y la mayor parte de los países del área del Mediterráneo sólo cuentan con financiación muy limitada para los programas de educación de adultos y aprendizaje permanente que deben atender. Cualquier actividad que vaya más allá de los requerimientos básicos es considerada como un lujo y por consiguiente lo normal es que no llegue a realizarse, a no ser que se pueda asegurar algún tipo de financiación externa. En el mejor de los casos esto ocurre como fruto del azar y no puede proporcionar una base sólida por una práctica cooperativa sostenible que trascienda las fronteras.

Una de las posibles fuentes de financiación para una cooperación internacional que incluya a los países del Mediterráneo es la Unión Europea. Pero esto también tiene sus limitaciones, porque los programas y las acciones de la UE son por naturaleza altamente prescriptivos. Normalmente no dejan espacio para que los/as participantes desarrollen sus propias prioridades y actividades, sino que en lugar de eso exigen el cumplimiento de los contenidos o métodos definidos por la UE. Por lo general estos programas y acciones requieren la incorporación de socios procedentes de las diferentes regiones de Europa, más que de una sola región. El idioma es también una barrera debido a que la mayor parte de las actividades que se realizan en el marco de la cooperación internacional tienen como lengua común el inglés, mientras que en el área del Mediterráneo el inglés como lengua extranjera no es tan ampliamente usado como en otras partes de Europa. Además, lamentablemente, en los hechos ocurre que en el marco de la mayor parte de los programas europeos las oportunidades de financiación en principio están disponibles para los países que pertenecen a la Unión Europea, y sólo en grado mucho más limitado a aquellos que ? se encuentran fuera de la UE. Cierto es que en algunas ocasiones los países que son candidatos a la Unión reciben financiación para una amplia gama de programas europeos, si bien sólo en la medida en que sus gobiernos hayan invertido en dichos programas. Pero también es cierto que la mayor parte de los países europeos que todavía no tienen acceso, por no ser candidatos, están ubicados en la cuenca del Mediterráneo: Croacia, Serbia, Montenegro, Bosnia- Herzego vina, Macedonia, Albania y Turquía. Peor aún, los programas mencionados no entran siquiera en consideración para los países mediterráneos de África o para los que pertenecen al Medio Oriente. Más adelante escucharemos más detalles acerca de los programas europeos que son accesibles a dichos países, y si éstos pueden o no dar una respuesta adecuada a las necesidades de la cooperación en el campo de la educación de adultos y la educación continua.

Por eso al analizar la temática de una identidad mediterránea y de los problemas e intereses comunes al área del Mediterráneo, sentimos con mucha intensidad que necesitamos una perspectiva más amplia, una que vaya más allá del enfoque europeo. Desde un punto de vista histórico la identidad mediterránea es impensable sin los países de África del Norte y los del Próximo Oriente. Pero aquí hay unos cuantos valiosos lazos y conexiones, y una gran necesidad de llegar a conocernos unos a otros para obtener una mejor comprensión no sólo de las características de nuestros países, de sus valores y fortalezas, sino también de sus debilidades, déficits y problemas. Además, mucho de lo poco que sí conocemos los unos de los otros ha llegado a nosotros a través de un filtro de sesgos ideológicos y propagandísticos que cubren con un velo turbio lo que es el pueblo real con sus problemas, necesidades, luchas y reivindicaciones. ? Éste es un obstáculo notable de nuestra época. Hay quienes ven al Islam como la única salvación, mientras que otros lo ven como una amenaza inminente. En la mayor parte de los países no hemos sido capaces de desarrollar una visión imparcial del Islam como una religión que cuenta con la adhesión de millones de personas, ya sea por tradición o por convicción, de la misma manera que en otros países son las diferentes confesiones cristianas las que inspiran a millones de personas, y en otros el judaísmo, y en otros el budismo, y así con otras confesiones. Desde fuera de los países islámicos son pocas las personas que se han tomado el tiempo o la molestia de aprender qué es lo que hay detrás del Islam, y ésta es en parte la razón por la que mucha gente es tan fácil de convencer de que los musulmanes son una amenaza para la paz, la democracia y la estabilidad. No se puede negar que los prejuicios contra el Islam constituyen una de las razones por las que una buena parte de la población de Europa Occidental se muestra tan escéptica acerca de si Turquía debiera tener o no la oportunidad de incorporarse a la Unión Europea.

Una de las características de la región Mediterránea es que se encuentra acosada por una mayor cantidad de conflictos que muchas otras regiones, conflictos que con frecuencia desembocan en violencia. Estoy seguro de que somos dolorosamente conscientes de que no podemos evadir el tema del conflicto irresuelto entre Israel y Palestina, el cual sigue en una escalada de espiral interminable de asaltos y bombardeos suicidas, de cohetes, tanques y destrucción, de asesinatos premeditados, de cotidiana degradación de la gente, de miedo y terror que hacen imposible una vida normal tanto para palestinos como para israelíes, y que implican no sólo a países vecinos como Líbano y Siria, sino también a otros.< ?/p>

Y si bien éste puede ser el centro más doloroso de conflicto y violencia en el momento actual, tampoco podemos cerrar los ojos ante la situación de Irak, don de una dictadura ha sido derrocada por un cuestionable mandato internacional a costa de miles de personas, tanto militares como civiles, de la destrucción de estructuras civiles y de la violación de la dignidad de todo un pueblo. Y aunque Irak no tiene costas en el Mediterráneo, lo que allá está ocurriendo concierne a cada uno de los países de la región, y también a todos los países del mundo.

No podemos pasar por alto la guerra civil que ha causado estragos a lo largo y ancho de los Balcanes. La región ha recuperado una aparente normalidad, pero los conflictos siguen pendientes, como lo demuestranan los recientes estallidos de lucha en el norte de Macedonia y la necesidad permanente de fuerzas de paz extranjeras. Se ha cometido crímenes de guerra que son suficientes para envenenar las relaciones durante generaciones. Millones de personas se han visto forzadas a reasentarse, y a pesar de que se ha restaurado el famoso puente de Mostar, no ha ocurrido lo mismo con las relaciones entre la población de ambas riberas del río Neretva.

Afortunadamente, en la isla de Chipre desde hace bastante tiempo que no se han producido derramamientos de sangre. Pero sin embargo el conflicto ha conducido a la relocalización forzosa de cientos de miles de chipriotas griegos y turcos que antiguamente, antes de la invasión, convivían en sus aldeas y ciudades. Resulta difícil imaginar que algún día se pueda reconciliar los malos sentimientos que abrigan todas aquellas personas que se han visto obligadas a renunciar a sus casas, sus tierras y su misma existencia.

No podemos o ?lvidar el asesinato de turistas en Egipto y en Túnez, ni los secuestros llevados a cabo en Argelia, todos actos de violencia terrorista, aunque se podría argüir que alemanes y austriacos están fuera de lugar recorriendo en sus motos el Sahara como si el desierto más grande de la tierra fuera su cancha privada de juego y entrenamiento. Todavía peores son las muchas muertes ocurridas en Argelia a manos de grupos fundamentalistas que pretenden transformar ese país en un estado islámico.

Libia, ante los ojos de Europa, está vinculada con actos de terrorismo como la destrucción del avión comercial que volaba sobre Lockerbie, lo que costó 270 vidas inocentes: una acción por la que ahora el gobierno libio parece asumir responsabilidades al ofrecer una compensación a las familias de las víctimas.

Y no nos olvidemos de que hace sólo dos generaciones hubo una guerra civil que arrasó España, y que en Portugal y España las dictaduras no terminaron hasta 1970 y 1975. Tampoco perdamos de vista que la ETA todavía está luchando por un país vasco independiente.

Temo que aún nos queda por recorrer un largo camino antes de que podamos presenciar el desarrollo de relaciones normales de vecindad entre nuestros países de la región. Mientras tanto, el vivir con el conflicto analizando sus causas, comprendiendo sus implicaciones y sus influencias perjudiciales, constituye tal vez uno de los temas más importantes en toda la región del Mediterráneo. Estoy seguro que el intercambio de este tipo de experiencias que hemos ido acumulando en nuestros diferentes países, se puede evidenciar comó altamen- te beneficioso. Una de las tareas primordiales de la educación de adultos es ayudar a que la población supere los odios y prejuicios. Estoy convencido de ? la verdad que encierra una idea frecuentemente expresada por un amigo y educador de adultos israelí, Rifka Pinnes: «Cuando fracasa la política, puede tener éxito la educación de adultos ». A nosotros nos toca diseñar estrategias y esbozar caminos para que esto ocurra y para que llenos de esperanza nos ayudemos unos a otros en nuestros esfuerzos. Y sólo podremos hacerlo con alguna dosis de éxito si unos y otros estamos al tanto de lo que somos y hacemos, si estamos dispuestos a aprender los unos de los otros y a conocernos mutuamente. Nada suena más fácil, pero es harto difícil de hacer cuando se trata de llevar a la realidad.

Confío en que nuestro mutuo interés por promover el aprendizaje de adultos se extenderá a otros temas, tal como está ocurriendo en otras partes del mundo. La escolarización supletoria, la capacitación profesional, la adquisición de destrezas productivas, las tecnologías de información y comunicación (TIC), la cultura, todos son temas que forman parte de las demandas de la población en el ejercicio de uno de sus inalienables y fundamentales derechos humanos, el derecho a continuar aprendiendo a lo largo de toda la vida. Precisamente unos cuantos de estos temas son de particular interés para el área del Mediterráneo. Un ejemplo que me viene a la mente es que todos nuestros países, en mayor o menor grado, son atractivos para el turismo internacional. He escuchado que más del 70 % de la población de Malta está involucrada de una u otra manera en actividades turísticas. Por consiguiente, en este campo hay un enorme potencial de capacitación y de empleo bien pagado, y desde luego una cantidad de experiencia por compartir. Estoy seguro de que todos/as ustedes son capaces de identificar otros temas de interés común en nuestro ámbito profesional.

Pero hay ?también asuntos políticos comunes, relacionados con nuestra profesión, en los que ustedes pueden explorar posibilidades de una acción concertada. El fortalecimiento de la posición del aprendizaje permanente es un tema político de suma importancia, y siento la seguridad de que en esta región, como en casi cualquier otro lugar, existe una gran cantidad de territorio que necesita ser recuperado para este campo que es tan crucial para el desarrollo económico, social, político y cultural. El concepto que tiene la Unión Europea de aprendizaje de por vida, los objetivos que marcó el Instituto de Educación de la UNESCO en la CONFINTEA V, y la campaña de «Educación para Todos» de la UNESCO y el Banco Mundial, son todos elementos que apuntan a la necesidad de reforzar las oportunidades de aprendizaje y la oferta de educación de adultos. En todas partes los gobiernos han mostrado su acuerdo a la hora de firmar las correspondientes declaraciones. Pero en la mayor parte de los países existe una enorme brecha entre las declaraciones oficiales y el compromiso real del gobierno con la financiación del sector. Ésta es pues para nosotros un área de acción política. Es un asunto que tenemos que plantear antes de que la Unión Europea excluya a numerosos países de las oportunidades de financiación que necesita la cooperación mediterránea. El mayor programa de financiación que tiene la UE para la región Mediterránea, el MEDA, se concentra actualmente en aspectos económicos y de infraestructura, y no toma en cuenta los asuntos educativos o las actividades que habría que llevar a cabo en los diferentes países para incrementar las posibilidades de aprendizaje para personas adultas. El desarrollo económico, sin embargo, nunca podrá llegar a ser sostenible sin la incorporación de la población a través del aprendizaje y la capacitación. En el curso de nuestra confe ?rencia aborderemos esto más detalladamente.

Hay pocos lugares en el Mediterráneo donde las características de la región resulten tan patentes como en Malta: los pobladores son descendientes de fenicios, normandos, árabes e italianos, todos los cuales llegaron allá como conquistadores. El idioma está basado en el árabe, pero con la influencia fonética del latín y el griego, mientras que el alfabeto y las estructuras gramaticales derivan del latín.

Malta tiene una larga historia colonial, que se remonta a la época de los fenicios y cuyos orígenes se remiten al Oriente Medio, Canaán y Líbano. La colonia fenicia estableció florecientes contactos con las ciudades e islas griegas y con el Oriente. Ya en el año 736 AC fue ocupado por los Griegos, que la llamaron Melita. Más tarde cayó bajo el control de Cártago, actualmente Túnez, y de Roma, y, tras la división del Imperio Romano, pasó a poder de Bizancio, hoy Estambul. En el año 870 las islas fueron ocupadas por los árabes, y en 1090 por los romanos. Luego se convirtió en dominio de Sicilia, para terminar formando parte del área ocupada por el Sacro Imperio Romano Germánico, el cual vivió la culminación de su poder y extensión bajo Carlos V de la casa de Habsburgo. Carlos V donó graciosamente las islas a la Orden de San Juan, que conservó su influencia sobre ellas a pesar de los intereses del Imperio Otomano, pero al final tuvo que sucumbir al poder de los británicos, que mantuvieron el control colo nial sobre Malta hasta la década de los sesenta del siglo pasado, en otras palabras, hasta hace apenas 40 años.

Por ello creó que todos nosotros/as podemos encontrar en Malta algo que tenga relación con nosotros mismos/as y con nuestra historia y cultura. Es el lugar de reunión perfecto para una con ?ferencia mediterránea. Estoy muy agradecido por el apoyo que nos han prestado nuestros colegas malteses, en particular David Caruana y Meter Mayo, de la universidad de Malta, la cual, dicho sea de paso, es una venerable institución cuyos orígenes se remontan a finales del siglo 16. Es indudable que nos esperan unos cuantos días de trabajo fructífero, diálogo constructivo, contactos valiosos y placenteros, y nuevas y agradables impresiones.